La falcata de Viriato

La falcata de Viriato

La historia nos habla de un caudillo llamado Viriato, definido como un pastor lusitano que luchó contra los ocupantes romanos. Sin embargo su referencia aparece de repente, un Viriato hecho hombre, fuerte y luchador. Siempre me pregunté como llegó a utilizar estrategias contra el imperio romano. Como aprendió el manejo de la falcata, la espada que fuera copiada y adoptada por romanos y griegos.

Esta es la historia de esos años de infancia y juventud que enlaza con la lucha por defender su tierra, su familia, amigos y resto de las sociedades tribales en plena Edad del Hierro  frente al invasor romano. Todo ello sin apartarme un ápice de la realidad histórica  desde que se convierte en Caudillo.

Falcata: Espada de hierro originaria de Iberia, relacionada con las poblaciones celtíberas anteriores a la conquista romana. Sus dimensiones son similares a la gladius, espada corta usada por los romanos, de aproximadamente medio metro. Los romanos se sorprendieron por la calidad del hierro hispano, así como su capacidad de corte y flexibilidad. Las planchas de hierro se sometían a un proceso de oxidación, enterrándolas bajo el suelo durante dos o tres años para eliminar las partes más débiles del hierro. Se forjaba uniendo tres láminas de hierro en caliente, la central algo más larga para confeccionar la empuñadura. No existían dos falcatas iguales, se fabricaban de encargo y por tanto tenía las medidas según el brazo del dueño. Tanto los griegos como los romanos la adoptaron para sus ejércitos.

” Hispania Citerior. Año 129 a.d.n.e.  Alucio, un anciano lusitano cuya edad está muy cerca de los ochenta y cinco años, acaba de abrir los ojos. La noche que ha pasado junto al fuego central de la choza, incómoda, abierta por el techo, con un jergón de hojas donde reposar el cansado cuerpo, estuvo llena de sueños. En su rostro aún permanecen las huellas del recuerdo. Los años han pasado tan rápido que a veces confunde las fechas al rememorar los hechos.  Junto a una manta de pieles de borrego, cosidas por diestras manos, tiene un pequeño bulto escondido. No es muy grande, su longitud posiblemente no alcance más allá de la extensión del brazo de un hombre adulto. Su anchura aún es menor, equivale a una cuarta. Una soga, gastada y sucia, sujeta y oculta su contenido, lo hace de arriba abajo y de un lado a otro.  Como cada mañana, una mujer joven del poblado, acude a la choza para calentar en un recipiente un poco de leche de oveja recién ordeñada. Se lo ofrece junto a los restos de una torta de trigo, que el anciano intenta triturar con los pocos dientes que aún conserva en su boca.

Han dispuesto un banco para que se siente mirando al oeste, hacia su querida Lusitania. A su espalda, una roca le servirá de respaldo y abajo en el suelo, un par de odres con agua y leche para saciar su sed. Todos esperan las palabras del anciano Alucio.

Mis queridos amigos. No sé si ha sido Endovélico y Lug, quienes han comenzado a llamarme ante su presencia. Mis piernas apenas pueden sostenerme y cada día el cansancio llena todo mi cuerpo. Creo que pronto cruzaré esa línea tan ligera que separa la vida de la muerte. Sin embargo me molesta pensar que no moriré en combate. Me habría gustado que mi cuerpo reposara junto al de muchos guerreros y que en la próxima noche de plenilunio se celebraran mis exequias con cánticos y honores, según vuestras costumbres,  o que siguiendo las lusitanas, mi cuerpo fuera incinerado en una elevada pira. Pero no puedo pedir tanto, al fin y al cabo solo soy un humilde hombre. Perdonarme. Os prometí hace tiempo que os contaría una historia. La historia de un verdadero héroe, y esto que ahora oculto, forma parte de esta historia. Cuando la acabe de contar lo descubriré. Hace tiempo, más del que quisiera, escuché y viví lo que a continuación os relataré…”

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s