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Un año más.

Cada año, después de sumar uno más y restar el mismo al resto de mi vida, vuelvo a tener unos días de reflexión, fundamentalmente para comprobar; tras pasar lista a cuanto me sucedió para bien y para no tan bien; que en un porcentaje muy elevado, la teoría no concuerda con la práctica.

Cada comienzo de ejercicio preparo el presupuesto de actividades, acciones, vivencias y casi nunca, al menos ahora, apenas suelen coincidir algunas.

Encuentro satisfacción no haber pisado a alguien, ahora no sería necesario. Sigo manteniendo mis niveles de criminalidad por debajo del 0,5%, eso también me satisface, aunque es cierto que en ocasiones me gustaría quitar la “coma”. De amores, bueno lo dejaré para el último comentario.

Las amistades in crescendo. Sí ya sé que debería utilizar “progresando”, pero como sabéis, me encanta la ópera, la música sinfónica y su terminología italiana. Incentivadas, nuevas, recuperadas, activas, incesantes, mas naturales, esenciales, afectuosas, incluso las que me atrevo en llamar dormidas, suelen activarse cuando menos lo esperas. Simplemente maravilloso, o eso parece.

El paso del tiempo, es un sinvivir, me recuerdan constantemente que pasa irremediablemente. No es que me moleste, bueno a veces si, pero vamos a ver, no me tendrán mucho en cuenta algunos, si el año pasado supieron cuantos cumplía, que vienen este y te asaltan con ¿Y cuantos caen?, pues eso, uno mas que el año 2017. Pero volvamos al sinvivir. El calendario insiste cada día en anunciarte cada siete días que la semana ha pasado, el banco al ingresarte a finales de mes la nómina, el ordenador y su agenda para anunciarte que tu evento se producirá en …tantos días, tu Centro Comercial envía su felicitación de aniversario, sin olvidar al gran hermano FB que ya se ocupa de recordar a los miles de seguidores que tu aniversario se celebra en la fecha prevista y les invita a enviarte su felicitación.

Ciertamente estoy satisfecho y en ocasiones hasta repleto. Supe apartar de mi vida a un elemento disuasorio de mi libertad y cultura, y con ello cumplir una serie de metas que durante años, a mi pesar, había olvidado. Aunque en ocasiones debo reconocer que el refrán, el hombre es el único animal que tropieza en la misma piedra se aproxima a la certeza. Me considero buena persona, en el amplio concepto, y no significa que no advierta los comportamientos de algunos seres, de ambos géneros, para conmigo. Solo que soy incapaz de dejarlos en la estacada cuando les hago falta. Ellos, transcurrido cierto tiempo recurren al olvido y otras apariencias para de manera individual o a título de susurro, reconocer sus errores. Suelo esperar, incrédulo de mi, a ese suceso que confirme que la mayoría de los seres humanos son buenos. Y cada año insisto con idéntico resultado en los casos que aún se mantienen pendientes de resolver (por ellos)

Queda por afrontar el aspecto “amores” y creo que seguiré conformándome con algunas e importantes amistades que me rodean, al fin y al cabo las amo y considero mi familia ya que carezco de ella hace años, aunque algunos supongo siguen viviendo aunque parezca lo contrario. Pero sí, en efecto son los otros amores, y esos no creo volver a alcanzarlos. Son muchos los recuerdos que me envuelven en el transcurso de los años, y si bien suelo encontrar un enorme vacío difícil de llenar, también es cierto e imposible revivir el pasado. No obstante si recibo un correo de Ella felicitándome, el corazón se envalentona, late con prisa y pese a saber que solo es una acción solitaria carente otro detalle e intención, ese día alcanzo la cima del Everest sin oxígeno. Luego, al siguiente el mundo continúa como antes, pero soy feliz durante un momento.

La felicidad, la otra, la alcanzo, trabajando cada hora e inventando historias con las que favorecer a cuantos amigos y amigas me rodean, y a quienes estoy muy agradecido por dejarme entrar en sus vidas y participar de su amistad. Es un lujo hoy en día.

Gracias a cuantos me consideráis vuestro amigo, de verdad.

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Al acabar el Otoño

Novela

Amor animi arbitrio sumitur, non ponitur  (Elegimos amar, pero no podemos elegir dejar de amar)

Dos protagonistas, Alonso y Gema, descubren el amor individualmente a muy temprana edad, dejándoles una profunda huella que marcará el devenir de sus respectivas vidas. No obstante asumen el hecho como algo ideal a conseguir en su futuro.

Pese a la diferencias que les separa, edad, sexo y círculos sociales, ambos jóvenes viven buscando su ideal, lo hacen separados, no se conocen ni saben el uno del otro. Sin embargo el destino se entromete, provoca un encuentro para descubrirles que son la imagen e ideal que tiempo atrás se forjaron.

Desde ese momento mezclarán en sus vidas realidad y ficción. Su relación será controvertida por la interferencia de algunos hechos que evitarán corroborar sus mutuos sentimientos.


Esta novela recibió un accesit al certamen que convocó como lanzamiento una editorial de Argentina, hoy lamentablemente desaparecida. Me hicieron la siguiente entrevista:

Preséntate a los lectores: Supongo que escribir es algo innato en mí. Me inicié con comentarios de textos, anotaciones al margen de los libros que leía, para más tarde pasar a escribir relatos. Escribir es sin duda una válvula de escape. En ocasiones lo utilizo para plasmar una idea, o simplemente una situación conflictiva que implica tomar una decisión. Al ponerla sobre la pantalla o el papel y leerla una y otra vez, calma mi espíritu y me permite analizarla con más calma.

Escribir es evasión, entretenimiento, constancia, pero sobre todo sentir como nacen situaciones, personajes y soluciones a los problemas causados. Escribir es crear otros mundos y vivir en ellos.

¿Cuál es tu género preferido a la hora de escribir y por qué? En primer lugar la novela negra-policial, sin desdeñar otros géneros donde me introduzco cada cierto tiempo. Suele suceder que en ocasiones mis musas definen de manera inapelable sus deseos, y es entonces cuando aparco el suspense policíaco y abordo relatos de sentimientos, otros lo consideran romántico, o la novela histórica. ¿La razón? Entusiasmo en su preparación. Documentarme y preparar todo para después desarrollar los capítulos de esa historia, es algo que no puedo abandonar. Diría que escribir es un vicio.

¿Qué tiempo y esfuerzo te supone tener una novela terminada? Todo. Desde hace años solo me dedico a escribir y cuanto conlleva. Documentación, diseño de guión, creación de personajes, situaciones. No lo entiendo como un esfuerzo pues acabar una historia nacida y desarrollada por mi, es cumplir lo exigido, es decir, satisfacción por el logro. Su posterior publicación, como no depende de mí, es algo secundario.

Cuéntanos sobre “Al acabar el otoño” Al acabar el otoño nace de un conglomerado de sentimientos , unos basados en hechos reales y otros ficticios. Es un intento por lograr vivir una historia que a mis personajes se les impidió realizar. Los protagonistas se amaron con suficiente fuerza en distintas épocas de sus vidas. Sin embargo cuando todo parecía estabilizarse, surgía algún problema que los separaba. Fue un empezar y un acabar constante de una relación que duró años, hasta que uno de ellos se dejó vencer mientras el otro deambuló sufriendo. Os ofrezco un confesión en exclusiva, parte de esta novela contienen vivencias propias.

¿Tienes algún referente como autor, quién?

Muchos autores, algunos españoles, por citar algunos, Juan Madrid, Lorenzo Silva, Juan Ramón Biedma, Andreu Martin, Vázquez Montalban, Empar Fernández, Alicia Giménez Bartlett y muchos más. Sin olvidar a los autores de novela negra americana, de ellos mis referentes son Patricia Highsmith, que adoro, me descubrió a Ripley y una manera distinta de afrontar la novela negra. Donna León, de quien tras haber escrito varias novelas de mi personaje el policía Roberto HC, me permitió ver que mi estilo, sin copiarlo, se parecía bastante al suyo. No tuve más remedio que leer todas su novelas para no caer en ciertas similitudes.

¿Cuál fue el último libro que leíste, cuéntanos las sensaciones que te dejó? “La mirada del culpable” de David Ellis. Una novela policíaca que al acabar su lectura me planteó una cuestión que sigo analizando. El hecho de que un asesino, bien por deficiencias mentales o por estar bajo los efectos de alguna droga ¿elimina el acto voluntario o no de matar?. Corrobora que todo ser que mata bajo influencias externas o internas, está fuera de la concepción y discernimiento del bien y del mal, de lo contrario no lo haría. Provoca angustia emocional, deseos de una aplicación rigorista de la Ley. Imperfección, severidad y eficiencia. Me enseñó algo que desconocía, la utilización de un truco literario para ofrecer los pensamientos del asesino presentándolos en cursiva a diferencia del resto del texto.

¿Qué sensaciones piensas que dejan tus novelas al lector?  Según algunos comentarios que recibo de mis lectores y seguidores, a través mi blog personal y también de algunos correos electrónicos, les ofrece entretenimiento y evasión. Algunos denotan inquietud y sorpresa al conocer que también escribo relatos repletos de sentimientos, que por otro lado pueden encontrar incluso en mis novelas policíacas. El ser humano no puede dejar de sentir.

Dices que entre otras cosas viajas mucho para satisfacer inquietudes personales ¿Cuáles son esas inquietudes? Vivir mucho tiempo en una misma ciudad, sin viajar a otras latitudes, más o menos cercanas, solo me permite conocer a quienes me rodean. Sus personalidades y vivencias se convierten en cotidianas. Soy inquieto y necesito ampliar constantemente conocimiento sobre otras gentes, sus vidas, proyecciones y sus pasados. Eso sin duda me nutre espiritualmente, sobre todo por la variedad de matices que me ofrecen para la creación de ciertos personajes para mis novelas.

¿Por qué te atrae más la novela de intriga policíaca o novela negra? Escribiendo el género policíaco puedo cometer el crimen perfecto. En ocasiones suelo dibujar un personaje basándome en alguien que pudo provocarme algún daño. De esa forma puedo matarle en la ficción.

El párrafo precedente también lo es. En realidad me encanta descubrir al culpable de aquella novelas que leo y cuando escribo mis novelas trato de ocultarlo a mis lectores. Hacérselo difícil, aunque eso, dando pistas. Nunca me gustó el autor similar a Agatha Christie, que sacaba al culpable en los últimos capítulos de sus obras. Cuando las leí de joven, me prometí que si escribía algún día no imitaría esa estructura.

¿Prefieres lectura digital o papel? Mentiría si no señalara el papel, por lo que entraña, el tacto, su olor, recuerdos de infancia y juventud,  y sobre todo momentos especiales, pero sin duda pertenezco al siglo XXI, y el futuro está en el medio digital.  La mayoría de la gente no sabe todavía que le gusta más el digital que el papel. Y añadiría que ambos se complementan, al menos yo lo hago. Para leer constantemente y en todo momento utilizo el formato digital, sin embargo para disfrutar de ciertos títulos clásicos o especiales, prefiero el contacto del papel

Muchas gracias por tu amabilidad. Gracias a vosotros.

 

Entrevista de Nueva Editora Digital

Tras la publicación de la novela AL ACABAR EL OTOÑO, Marisa Citeroni de la Editorial Nueva Editora Digital, me realizó la siguiente entrevista, que ha publicado en el Blog que dirige.

Al acabar el Otoño

Al acabar el Otoño

Si bien por un error, aparece mi nombre como Anexo (Anxo), yo si me propongo poner como anexo el contenido de la entrevista.

Para leer la entrevista  pulsar aqui